EL RETO DE NIVELAR EL APRENDIZAJE ESCOLAR TRAS DOS AÑOS INTERRUMPIDOS POR LA PANDEMIA
En Ecuador, donde apenas
el 39 % de los estudiantes puede leer un texto sencillo, Unicef apoya un
programa de nivelación para chicos con rezago escolar.
La educación corre el
riesgo de convertirse en el mayor factor de división a medida que la pandemia
de COVID-19 se adentra en el tercer año, según Unicef. El número de estudiantes
que abandonan la escuela está a punto de aumentar, mientras que en 23 países los
establecimientos educativos aún no abren por completo.
Además de los datos sobre
la pérdida de aprendizaje, el informe sostiene que muchos niños no regresaron a
la escuela cuando se reanudaron las clases. En Liberia, el 43 % de los
estudiantes de las escuelas públicas no regresó cuando estas volvieron a abrir
en diciembre de 2020. En Sudáfrica, el número de niños y niñas que no volvieron
se triplicó al pasar de 250.000 a 750.000 entre marzo de 2020 y julio de 2021.
En Uganda, alrededor de
uno de cada diez niños y niñas en edad escolar no regresó a la escuela en enero
de 2022 tras un cierre de dos años. En Malaui, el índice de abandono entre las
niñas de secundaria aumentó de un 6,4 % a un 9,5 % entre 2020 y 2021. En Kenia,
una encuesta realizada entre 4.000 adolescentes de 10 a 19 años reveló que el
16 % de las niñas y el 8 % de los niños no regresaron a clase cuando las
escuelas volvieron a abrir sus puertas. Treinta y dos países y territorios
fueron analizados en este reporte, la mayoría en África, Europa del Este y
Asia.
Los niños y las niñas que
no van a la escuela tienen menos probabilidades de saber leer, escribir o
resolver ejercicios básicos de matemáticas, y no cuentan con la red de
protección que proporciona la escuela. Esto los expone a un mayor riesgo de ser
víctimas de la explotación y sufrir pobreza y privación durante toda su vida.
En los países analizados,
el ritmo actual de aprendizaje es tan lento que la mayoría de los niños en edad
escolar tardaría siete años en adquirir las competencias básicas de lectura que
debería haber aprendido en dos años, y once años en adquirir las competencias
básicas de aritmética. Una cuarta parte de los niños de 14 años no contaba con
las competencias básicas de lectura, y más de la mitad no había adquirido las
competencias de aritmética que se esperan de estudiantes de 7 años.
A través del NAP, 4.364
estudiantes de entre 8 y 18 años de edad han retomado sus estudios en 18
provincias de Ecuador. Ellos esperan recibir apoyo con su problema de rezago
escolar, y así no abandonarán los estudios.
En Ecuador, según
encuestas desarrolladas por el Ministerio de Educación y Unicef, en los hogares
que se mantuvieron en la educación virtual, el 70 % afirmó que estaba
aprendiendo menos, de acuerdo a un monitoreo de octubre-noviembre de 2021.
Los estudiantes de
Mendoza tienen problemas con la lectura y las matemáticas. “Ellos leen, pero no
entienden lo que están leyendo; eso ha pasado casi con la mayoría. También
estamos atendiendo sus falencias en operaciones básicas: sumas, restas y
multiplicaciones”.
Además de los vacíos
académicos, los docentes deben reforzar los hábitos de estudio y las
habilidades socioemocionales. Volver al aula y rencontrarse con otros jóvenes
de su edad es un desafío. El cierre de escuelas ha afectado el bienestar y la
salud mental de los niños, niñas y adolescentes. “Han perdido habilidades de
relacionamiento. Sufren ataques de pánico, crisis de ansiedad al tener que
hablar frente a sus compañeros, temen no tener amigos y no ser aceptados en el
grupo”, afirma María Fernanda Porras, oficial de Educación de Unicef.
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